miércoles, 2 de octubre de 2013

Hábitos NO saludables, conoce a tu enemigo

Creo firmemente que para la gente es mucho más útil conocer bien los hábitos poco saludables que intentar dar bombo a los llamados "saludables". Siempre me ha parecido más fácil demostrar aquellas cosas que nos hacen daño que las que nos benefician, entre otras cosas porque las cosas dañinas alteran la normalidad y son demostrables rápidamente, mientras que las cosas que benefician no son tan evidentes a corto o medio plazo y por este motivo, en ocasiones, pierden credibilidad.

Si, por ejemplo, alguien no se duchara ni lavara nunca, en un puñado de horas se empezarían a notar las consecuencias y en cuestión de días comenzaría con problemas que, de no corregirse, le conducirían a una infección. Si alguien se lavara todos los días no desarrollaría ese problema, por lo que no sería capaz de ponderar lo bueno que sería su hábito hasta que algún día descuidara su higiene. Si alguien cogiera la bici diariamente durante una hora para desplazarse al trabajo o dar un paseo, lo consideraría como una rutina más y sólo lo relacionaría con algo beneficioso tras un tiempo de haberse entregado a una vida sedentaria. Lo mismo ocurriría con alguien que fuma, que bebe, que se droga, que trasnocha o que se sienta torcido en su butaca.

Definimos "hábito" como cualquier comportamiento  repetido regularmente en el tiempo y de modo sistemático... y si le añadimos el calificativo "saludable" le dotamos con la cualidad de conservar o restablecer la salud.

Pues bien, hábitos saludables los hay a patadas y son tantos y tan cambiantes según las modas que a veces pierden credibilidad. ¿Es bueno beber dos vasos de vino en la comida? ¿Es bueno beber dos litros de agua al día? ¿El deporte es salud o es mejor simplemente la actividad física? ¿Recomendamos o no el pescado azul? ¿Y tomar el sol? ¿Y el aceite de oliva? ¿Y comer un huevo diario? Y el jamón, ¿serrano o ibérico? En numerosas ocasiones me he encontrado en mi consulta con comentarios del tipo: "¿Pero ahora entonces es bueno? A mí hace años me dijeron que era malísimo". Y es que a veces volvemos locos a los pacientes con prestigiosos estudios que abalan los resultados y no dudamos en recomendarlos... hasta que salen otros estudios que dicen justo lo contrario. Lo dicho, es mucho más fácil determinar bien los malos hábitos porque esos no suelen cambiar nunca.
 
Con este artículo no pretendo decirte lo que debes hacer sino recordarte lo que no debes hacer. En este grupo de cosas en las que el potencial dañino está sobradamente demostrado están: Tirarse por la ventana desde un octavo, quemarse a lo Bonzo, tirar una tostadora enchufada en la bañera con nosotros dentro, y aguantar sin respirar lo que dura "Titanic"... ¿A que ya sospechabas que esos eran malos hábitos?
Bueno, ahora en serio, dentro de los malos hábitos menos obvios se encontrarían el consumo de drogas (incluídos alcohol, tabaco y cafeína), la falta de horas de sueño, la obesidad, el sedentarismo extremo, el exceso de grasas y sal en las comidas, el ir estresado por la vida y la deshidratación.

¡Ale! Ya sabes lo que va mal para lo tuyo. ¿Has visto qué sencillo? ¿Quieres mejorar tu salud? Te reto a ello. Revisa tranquilamente los hábitos de tu día a día, y si algo de esta lista lo estás haciendo, mejóralo. Y si te preguntas cómo: Primero proponíéndotelo seriamente porque sin voluntad jamás habrá éxito.

Cuando te hayas puesto a ello (erradicar tus malas costubres) ya habrá maneras de mejorar aún más tu salud y entonces sí, ya entraremos en una detallada lista de hábitos saludables. Pero recuerda, nunca empieces la casa por el tejado

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