sábado, 28 de septiembre de 2013

¿Qué cosas influyen en nuestra salud?

Podríamos pensar que son muchísimos los factores que influyen en la salud de una persona, pero en realidad esa larga lista se reduce a los cuatro que ya fueron recogidos en 1974 por Marc Lalonde, un abogado que fue Ministro de Salud en Canadá.
En su famoso “Informe Lalonde” se especificaba que si queremos mejorar la salud de la población, los Gobiernos deberían mirar más allá del sistema de salud tradicional (basado en el cuidado de los enfermos), ya que gran parte de los factores determinantes no dependían de ese sistema.

Los cuatro elementos que influyen en nuestra salud son el estilo de vida, la biología humana (factores genéticos), el medio ambiente (nuestro entorno) y la atención médica (los servicios asistenciales). Es evidente que tan sólo el primero de los cuatro depende íntegramente de la voluntad de cada uno de nosotros. Individualmente no tenemos capacidad real para mejorar la atención médica de nuestro país, ni conseguiremos grandes cambios medioambientales a corto o medio plazo por más que despertemos nuestra conciencia verde. Y por supuesto, aún no disponemos de ninguna varita mágica que nos salve de una carga genética achacosa. En estos tres últimos factores la pelota para mejorar nuestra salud está en el tejado de los sanitarios, de los políticos, o del propio azar.

En muchas ocasiones, cuando le he explicado esto a algún paciente o amigo para concienciarle de lo que puede hacer para mejorar su salud, me he encontrado con que suelen echar balones fuera. En cuanto podemos culpamos de nuestros males a cualquier factor menos al único que depende de nosotros mismos. Es muy fácil decir que uno está gordo porque todos en su familia lo son, o que se tienen mal los pulmones por el aire de los tubos de escape, o que lo que le pasa es por culpa del médico que no le quiso hacer una resonancia magnética hace 2 años…¡Muchísimo más fácil que reconocer nuestra afición a la bollería, nuestra adicción al tabaco o nuestro sedentarismo más absoluto! Mucha gente, cuando quiere recobrar su salud, exige más pruebas médicas, o busca la solución en alguna píldora milagrosa o promesa imposible ofrecida por algún “matasanos”. Desde luego, y siguiendo con los ejemplos anteriores, ese camino sería infinitamente más cómodo que tener que controlar nuestra dieta, dejar de fumar o empezar a hacer ejercicio físico, por ejemplo.

Un médico que recomienda un cambio en el estilo de vida de sus pacientes como medida principal se expone a ser criticado duramente, y no es raro oír quejas de personas saliendo de la consulta de su médico, basadas en que no les ha recetado nada, ni les ha mandado hacerse más pruebas… 
Es obvio que la promoción de unos hábitos de vida saludables no es garantía de una salud plena, pero deberíamos concienciarnos de que gran parte del tiempo que logremos robarle al sufrimiento y a la muerte, lo conseguiremos con esta sabia decisión.

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